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Etiquetas RFID: qué llevan dentro, qué hacen, qué cuestan.

Un chip, una antena, un trozo de film — y un número que se puede leer desde varios metros de distancia. Esta página explica la construcción, las frecuencias, los formatos y los precios de las etiquetas RFID, sin lenguaje de marketing y con los límites que llevan consigo.

Fundamentos

Qué es una etiqueta RFID y de qué está hecha

Respuesta breve

Una etiqueta RFID es un soporte de datos que transmite por radio a un lector un número almacenado en cuanto entra en el campo de ese lector. Tiene tres partes: un microchip de entre medio milímetro y un milímetro de lado aproximadamente, una antena grabada o impresa, y un material portador. Las etiquetas pasivas no tienen batería — obtienen toda su energía del campo de radio del lector.

El chip

El chip es un circuito integrado con una pequeña cantidad de memoria no volátil. No lleva lógica de cálculo en el sentido de un procesador, sino una máquina de estados: se activa en cuanto le llega suficiente energía, escucha los comandos del lector y responde con el contenido de su memoria. Las superficies de chip habituales están por debajo de un milímetro cuadrado.

La antena

La antena ocupa la mayor parte de la superficie. En UHF suele ser un dipolo de aluminio o cobre, de unos 70 a 100 milímetros de longitud. Su longitud depende directamente de la frecuencia: cuanto más baja es la frecuencia, mayor es la antena. Por eso las etiquetas HF suelen ser bobinas con varias vueltas, mientras que las UHF son estructuras alargadas. Si dobla la antena, la perfora o la cubre con metal, pierde alcance.

Sustrato e inlay

El chip y la antena van sobre una lámina portadora, normalmente film de PET o papel. Este conjunto se llama inlay y es el semielaborado a partir del cual se fabrica cualquier otro formato. Un dry inlay es el film desnudo, un wet inlay ya lleva una capa de adhesivo. Solo el paso de conversión lo convierte en una etiqueta, una etiqueta colgante o un hardtag.

Una etiqueta UHF pasiva en cifras
Superficie de chip
menos de 1 mm²
Memoria EPC
de 96 a 496 bits, según el chip
Longitud de antena
unos 70 a 100 mm a 868 MHz
Grosor
inlay unos 0,1 mm, etiqueta terminada 0,2 a 0,4 mm
Peso
menos de 1 gramo
Fuente de energía
ninguna — el campo del lector
Vida útil
sin batería, así que prácticamente ilimitada
Tipos

Pasivas, semipasivas, activas

Respuesta breve

Las etiquetas RFID se agrupan según cómo se alimentan. Las pasivas no tienen batería, cuestan unos pocos céntimos y se leen desde unos centímetros hasta unos 12 metros, según la frecuencia. Las semipasivas llevan una batería para la electrónica del chip, pero siguen respondiendo de forma pasiva. Las activas transmiten con energía propia y alcanzan 50 metros y más, pero cuestan muchas veces más y solo viven lo que dura su batería.

TipoAlimentaciónAlcancePrecio unidadUso típico
Pasivasolo del campo del lectorunos cm hasta aprox. 12 m aprox. 0,04–0,20 €comercio, logística, bibliotecas, control de accesos
Semipasiva (BAP)batería para el chip, respuesta pasivaaprox. 20–100 m aprox. 5–30 €registro de temperatura, cadena de frío, sensores
Activabatería, transmite por sí mismaaprox. 50–500 m aprox. 15–80 €contenedores, vehículos, maquinaria e instalaciones grandes

Los valores de precio y alcance son orientativos para el mercado europeo y varían considerablemente según la aplicación, el formato, el chip y la cantidad pedida.

Para una tienda la decisión es rápida: solo las etiquetas pasivas son lo bastante baratas para ir en cada prenda. Una tienda con 4.000 artículos acabaría en cinco cifras con etiquetas activas a 15 € cada una, y en unos 500 € con etiquetas pasivas. Las semipasivas y las activas rinden donde hay pocos objetos caros y en movimiento — o donde hace falta registrar lecturas a lo largo del tiempo.

Frecuencias

LF, HF y UHF — y por qué el comercio usa UHF

Respuesta breve

El RFID funciona en tres rangos de frecuencia: LF a 125-134 kHz, HF a 13,56 MHz, y UHF, que en Europa ocupa la banda de 865-868 MHz según ETSI EN 302 208 y en Estados Unidos 902-928 MHz. LF y HF se acoplan por campo magnético y alcanzan desde unos centímetros hasta cerca de un metro. UHF se acopla por campo electromagnético, alcanza varios metros y puede registrar cientos de etiquetas a la vez — por eso UHF es el estándar en el comercio.

BandaFrecuenciaAlcance de lectura (pasiva)NormasUso típico
LF125–134 kHzhasta aprox. 10 cm ISO 11784/11785, ISO 18000-2identificación animal, control de accesos, inmovilizadores
HF13,56 MHzhasta aprox. 1 m ISO 14443, ISO 15693, NFCtarjetas de identificación, billetes, bibliotecas, tarjetas de pago
UHF (UE)865–868 MHzaprox. 1–12 m ETSI EN 302 208, ISO 18000-63comercio, logística, inventario
UHF (EE. UU.)902–928 MHzaprox. 1–15 m FCC Part 15, ISO 18000-63los mismos usos, otra banda

Por qué UHF se impuso en el comercio

Cuatro razones, en este orden:

  • Lectura masiva. El procedimiento anticolisión de EPC Gen2 permite que cientos de etiquetas por segundo respondan una tras otra. Un perchero entero se cuenta en segundos.
  • Alcance sin visión directa. Un lector de mano lee a través de cajas, montones y cajones cerrados. Con un código de barras hay que coger cada prenda.
  • Precio. Los inlays UHF se fabrican por miles de millones. Ningún otro método de identificación automática que identifique artículos individuales es hoy tan barato por unidad.
  • Un único estándar mundial. EPC Gen2, o ISO 18000-63, es el mismo protocolo desde la marca, pasando por el distribuidor, hasta la tienda.

Las distintas bandas de Europa y Estados Unidos no son un obstáculo en la práctica: los chips y antenas modernos se diseñan como versiones worldwide-band y funcionan de 860-960 MHz. Queda una diferencia: en Europa la potencia radiada está limitada a 2 W ERP según ETSI EN 302 208, mientras que en Estados Unidos se permiten 4 W EIRP. Por eso los alcances de las fichas técnicas americanas no se pueden trasladar tal cual a una tienda europea.

Formatos

Inlay, etiqueta, etiqueta colgante, etiqueta textil, hardtag, on-metal

Respuesta breve

Todos los formatos contienen el mismo elemento central, un inlay de chip y antena, pero se diferencian en cómo se convierten y en su robustez. En la ropa dominan las etiquetas autoadhesivas y las etiquetas colgantes, a unos 12 a 15 céntimos; la lencería de alquiler usa etiquetas textiles lavables, la vigilancia de artículos usa hardtags reutilizables, y los objetos metálicos necesitan etiquetas on-metal con separador.

FormatoConstrucciónAlcancePrecio unidadUso típico
Inlay (dry/wet)chip y antena sobre film de PET o papel, sin capa superior 3–8 maprox. 0,04–0,10 € semielaborado para conversores de etiquetas, laminado en tarjetas
Etiqueta autoadhesiva (smart label)wet inlay entre papel térmico y adhesivo, imprimible 3–8 maprox. 0,12–0,15 € etiqueta de precio, marcaje de cajas, almacén
Etiqueta colgante (swing ticket)cartón o plástico con un inlay dentro, con ojal 4–10 maprox. 0,12–0,20 € ropa, calzado, complementos
Etiqueta textil (laundry tag)inlay sellado en silicona o tejido, lavable 1–3 maprox. 0,40–1,50 € lencería de alquiler, ropa de trabajo, hoteles, clínicas
Hardtagcarcasa de plástico con pin, a menudo con función EAS, reutilizable 4–8 maprox. 0,80–2,50 € vigilancia de artículos, moda de alto valor
Etiqueta on-metalinlay con capa de ferrita y separador, a menudo en carcasa rígida 1–6 maprox. 0,50–5,00 € herramientas, maquinaria, equipos informáticos, botellas de gas

Valores orientativos para el mercado europeo en cantidades pequeñas a medianas, IVA excluido, sin impresión ni grabación. Los alcances están medidos con lectores UHF de mano corrientes en condiciones favorables — en el estante, entre mercancía y cerca de metal son menores.

La elección del formato casi siempre se reduce a tres preguntas. ¿La etiqueta se queda en el producto o se retira? ¿Tiene que resistir agua, calor o esfuerzo mecánico? ¿Y va sobre metal o cerca de él? En moda la respuesta suele ser: se retira, sin esfuerzo particular, sin metal — así que basta una etiqueta de papel barata o una etiqueta colgante.

Normas

EPC Gen2, UCODE y qué se guarda en la etiqueta

Respuesta breve

Las etiquetas UHF pasivas del comercio siguen el protocolo de interfaz aérea EPC UHF Gen2 de GS1, normalizado internacionalmente como ISO/IEC 18000-63. La memoria del chip se divide en cuatro bancos: una zona reservada para las contraseñas de kill y de acceso, la memoria EPC con el propio número de objeto, el TID inmutable con el identificador de fabricante y de chip, y opcionalmente una memoria de usuario de escritura libre.

EPC Gen2 e ISO 18000-63

Gen2 regula cómo se comunican el lector y la etiqueta: cómo se despierta la etiqueta, cómo se resuelven las colisiones cuando muchas etiquetas responden a la vez, cómo se escriben, bloquean y desactivan de forma permanente los datos. Como el protocolo es abierto e idéntico en todo el mundo, una etiqueta del fabricante A funciona con un lector del fabricante B. Esa es la razón práctica por la que comprar etiquetas no le ata a un solo proveedor de hardware.

Familias de chips

Un número reducido de familias de chips domina el mercado. La más conocida es UCODE de NXP, actualmente en las generaciones UCODE 8 y UCODE 9, junto con los chips Impinj de las líneas Monza y M700 y Higgs de Alien. Las diferencias están en la sensibilidad, el tamaño de memoria y funciones adicionales — autotests integrados, por ejemplo, o una indicación de si una etiqueta ya ha sido leída. Para el comercio de moda esas diferencias son secundarias; lo que importa es que el chip cumpla Gen2.

TID, EPC y memoria de usuario

  • Reservado: contraseña de kill y contraseña de acceso, de 32 bits cada una. La contraseña de kill apaga la etiqueta de forma irreversible.
  • EPC: el número de objeto que se escribe durante la grabación. Se puede cambiar mientras no esté bloqueado.
  • TID: asignado por el fabricante del chip, protegido contra escritura. Contiene el identificador de fabricante y de modelo y, en muchos chips, también un número de serie único a nivel mundial. Eso permite comprobar si una etiqueta ha sido clonada.
  • Memoria de usuario: memoria libre opcional, de 32 a varios cientos de bits según el chip. En el comercio suele quedar sin usar.

SGTIN-96

Para la mercancía de comercio, la memoria EPC suele contener un SGTIN-96: un Serialised Global Trade Item Number de 96 bits. Se compone del prefijo de empresa GS1, la referencia de artículo y un número de serie. Ese número de serie es precisamente la diferencia frente a un código de barras. Un código de barras EAN dice «pantalón, modelo X, talla 32». Un SGTIN dice «este pantalón en concreto, modelo X, talla 32, pieza número 000147». Por eso el RFID no solo puede contar cuántos artículos hay, sino también si una prenda concreta sigue ahí.

Si usted no dispone de capacidad de numeración GS1 propia, basta con un esquema de numeración interno. Para el circuito cerrado dentro de una sola tienda es suficiente. En cuanto se intercambian etiquetas con proveedores o plataformas, el SGTIN conforme a GS1 es la vía más segura.

Precios

Lo que cuestan las etiquetas RFID

Respuesta breve

Las etiquetas UHF pasivas cuestan unos 12 a 15 céntimos por unidad en cantidades pequeñas, es decir, al comprar bobinas sueltas. Los grandes compradores con volúmenes anuales de cinco cifras pagan menos de 5 céntimos. Los formatos especiales, como las etiquetas textiles lavables, los hardtags o las etiquetas on-metal, van de 40 céntimos a varios euros por unidad, según la versión.

Cinco factores fijan básicamente el precio:

  • Cantidad pedida. La palanca más importante. Entre una bobina de 1.000 unidades y un volumen anual de 500.000 unidades hay fácilmente un factor de tres.
  • Formato. Una etiqueta de papel es un artículo de producción masiva; una etiqueta textil sellada es un producto industrial con varios pasos de fabricación.
  • Tamaño de chip y antena. Las antenas más grandes cuestan más material, los chips más sensibles más canon de licencia.
  • Impresión y grabación. Recibirlas ya impresas y grabadas de fábrica es cómodo, pero más caro y menos flexible. Si usted trabaja con su propia impresora RFID, compra etiquetas en blanco.
  • Conversión. Los formatos especiales, las perforaciones, los ojales o los adhesivos poco habituales añaden cada uno unos céntimos.

Para una tienda el cálculo más sencillo es el correcto: las etiquetas son un consumible y se pagan una vez por artículo. Una tienda con 4.000 artículos en stock paga unos 480 € para etiquetar su stock existente a 12 céntimos cada una. A partir de ahí solo cuesta algo la mercancía nueva — con 6.000 artículos comprados a lo largo de un año, unos 720 €. Es un orden de magnitud que encaja sin problema junto al etiquetado de precios y la impresión de etiquetas.

Todos los precios son valores orientativos netos para el mercado europeo en 2026, con el IVA excluido; a los compradores empresariales de otro Estado miembro de la UE con un número de identificación fiscal a efectos del IVA válido se les factura mediante el procedimiento de inversión del sujeto pasivo. Las cifras pueden variar según la aplicación, el proveedor y los precios de las materias primas.

Límites

Metal, líquidos y errores de lectura

Respuesta breve

El RFID tiene límites físicos. El metal refleja las ondas de radio UHF y desafina la antena de la etiqueta; el agua y los productos que contienen agua absorben la energía, así que una etiqueta estándar directamente sobre metal o sobre una botella llena a menudo no responde en absoluto. A eso se suman los errores de lectura por apantallamiento en montones densos de mercancía, y las lecturas fantasma procedentes de salas vecinas.

Metal

Una superficie conductora justo detrás de la antena anula casi por completo el campo. Si pega una etiqueta estándar plana sobre chapa metálica, el alcance suele caer a cero. Las etiquetas on-metal son el remedio: llevan una capa de ferrita o espuma como separador y usan la propia superficie metálica como parte de la antena. Cuestan muchas veces más y son más gruesas.

Líquidos

El agua absorbe fuertemente en el rango UHF. Las bebidas, los cosméticos, los productos de limpieza y la mercancía húmeda debilitan la señal. La ropa mojada también se lee peor que la seca. En esos casos la etiqueta se desplaza hacia un lado, se monta sobre un separador, o se cambia a HF, que es menos sensible al agua.

Solapamiento y lectura masiva

Cuando responden muchísimas etiquetas a la vez, se producen colisiones. Gen2 lo resuelve con un procedimiento de ranuras en el que cada etiqueta elige al azar un intervalo de tiempo. Funciona bien, pero cuesta tiempo: cuanto más densa es la aglomeración, más pasadas necesita el lector. Por eso la mercancía muy apretada en una caja se lee más despacio que la que cuelga suelta en un perchero.

Errores de lectura en ambos sentidos

  • Las lecturas ausentes vienen del apantallamiento: una prenda está en el fondo de un montón, detrás de un espejo, o pegada a un estante metálico.
  • Las lecturas fantasma ocurren cuando el equipo capta etiquetas de la sala de al lado, del escaparate o de la tienda vecina. Los remedios son reducir la potencia de emisión, usar antenas direccionales y una separación clara en zonas.

En la práctica, las tasas de lectura por pasada en ropa etiquetada suelen situarse entre el 97 % y más del 99 %, según la instalación y la forma de trabajar. Si necesita esas últimas décimas, recorra la sala una segunda vez o cuente a mano las zonas críticas. Ningún proveedor serio garantiza el cien por cien.

Comercio de moda

Qué tener en cuenta en el comercio de moda

Respuesta breve

En el comercio de moda, la etiqueta RFID va en la etiqueta colgante o como etiqueta cosida en el bajo o en la etiqueta de composición. La etiqueta colgante se arranca en el punto de venta; una etiqueta cosida se queda con la prenda y hay que desactivarla en su lugar, o registrarla como vendida en el software. En cualquier caso, en la etiqueta solo se guarda un número, ningún dato de cliente.

Colocación

La opción más sencilla es la etiqueta colgante: la etiqueta se coloca junto con el precio, cuelga libre en el aire y se lee excelentemente. Sale de la prenda de forma automática en el punto de venta. Si además quiere seguir la mercancía en el probador y en circulación, coloque en su lugar la etiqueta en el bajo o en la etiqueta de composición — es menos visible, pero el alcance baja porque la etiqueta queda entre capas de tejido.

En el calzado, la etiqueta se pega dentro de la caja o se coloca en el forro. En complementos con piezas metálicas, hebillas de cinturón o bisutería, por ejemplo, deje al menos unos milímetros entre la etiqueta y el metal.

Desactivación en el punto de venta

  • Retirada: se quita la etiqueta colgante y la etiqueta desaparece. La vía más simple y barata.
  • Comando kill: la etiqueta se apaga de forma irreversible mediante un comando Gen2. No vuelve a responder nunca más. Hace falta la contraseña de kill y un equipo en caja.
  • Cambio de estado: el artículo se registra como vendido en el software de stock. La etiqueta sigue transmitiendo, pero se ignora al contar. En sistemas como HANGCOUNT esta es la vía habitual, porque no necesita hardware adicional en caja.

Protección de datos

Una etiqueta de comercio guarda un número — típicamente un SGTIN formado por una referencia de artículo y un número de serie. Ni el nombre, ni la dirección, ni el historial de compras están en el chip. Un vínculo con una persona en el sentido del RGPD solo surge cuando ese número se junta con datos de cliente en un sistema, por ejemplo mediante una tarjeta de fidelización. Si usted no hace eso, el RFID no trata datos personales.

Aun así: las etiquetas que salen de la tienda puestas en el producto deberían ser reconocibles para el cliente. GS1 y las organizaciones de consumidores recomiendan señalar la etiqueta de forma visible y explicar cómo se retira o se desactiva. Cuesta poco esfuerzo y le quita tensión al debate.

Preguntas

Preguntas frecuentes sobre etiquetas RFID

¿Qué es una etiqueta RFID?

Una etiqueta RFID es un soporte de datos que transmite por radio a un lector un número almacenado en ella. Consta de un microchip, una antena y un material portador. Las etiquetas pasivas no tienen batería: obtienen su energía del campo de radio del lector y responden mientras están dentro de ese campo.

¿Cuánto cuesta una etiqueta RFID en Europa?

Una etiqueta UHF pasiva cuesta unos 12 a 15 céntimos por unidad en cantidades pequeñas, es decir, al comprar bobinas sueltas. Los grandes compradores con volúmenes anuales de cinco cifras pagan menos de 5 céntimos. Los formatos especiales, como las etiquetas textiles lavables o las etiquetas on-metal, quedan muy por encima de eso, entre 40 céntimos y varios euros según la versión. Todos los precios son netos, con el IVA excluido.

¿Qué alcance de lectura tiene una etiqueta RFID?

En las etiquetas UHF pasivas de la banda europea de 865-868 MHz, el alcance de lectura práctico está entre 1 y 12 metros, según el tamaño de la antena, el lector y la superficie de debajo. Las etiquetas HF a 13,56 MHz se leen hasta aproximadamente un metro, las etiquetas LF a 125 kHz solo unos centímetros. Las etiquetas activas con batería propia alcanzan 50 metros y más.

¿Qué diferencia hay entre un tag RFID, una etiqueta RFID y un transpondedor?

Los términos designan el mismo componente en distintas formas de conversión. Transpondedor es el término técnico general, de transmisor (transmitter) y respondedor (responder). Tag designa el soporte de datos terminado, en cualquier formato. Etiqueta (label) es la versión autoadhesiva e imprimible, en la que un inlay queda entre el papel y el adhesivo.

¿Por qué el comercio usa UHF y no NFC?

Las etiquetas UHF en la banda de 865-868 MHz se pueden leer en masa: un lector de mano registra cientos de etiquetas por segundo desde varios metros de distancia, sin necesidad de visión directa. El NFC funciona a 13,56 MHz con un alcance de pocos centímetros y está pensado para consultas individuales, no para registrar todo un perchero de golpe.

¿Puede una etiqueta RFID contener datos personales?

Una etiqueta de comercio normalmente solo contiene un número, habitualmente un SGTIN según el estándar GS1, formado por una referencia de artículo y un número de serie. El nombre, la dirección y el historial de compras no están en la etiqueta. Un vínculo con una persona solo surge cuando ese número se conecta con datos de cliente en un sistema, y entonces se aplican los requisitos habituales del RGPD.

¿Interfieren el metal y los líquidos en la lectura?

Sí. El metal refleja las ondas de radio y desafina la antena de la etiqueta; el agua y los productos que contienen agua absorben energía en el rango UHF. Una etiqueta estándar pegada directamente sobre metal a menudo no se lee en absoluto. Para esos casos existen las etiquetas on-metal, con un separador y una capa de ferrita que usan la propia superficie metálica como parte de la antena.

¿Hay que retirar la etiqueta RFID en el punto de venta?

No necesariamente, pero tiene que desaparecer del stock. En la práctica hay tres vías: la etiqueta se arranca junto con la etiqueta colgante, se desactiva de forma permanente con un comando kill, o el artículo se registra como vendido en el software y se ignora en el siguiente recuento. Qué vía encaja depende del concepto de la tienda.

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